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suena el despertador.
lo apago. suena la radio. suena.
una sensación: llego tarde. tengo que hacer algo.
estar en la cama. un minuto, dos, diez, media hora. me tengo que levantar.
media hora.
¿que es lo de hoy? lo de ayer por la noche supongo.
es que esta semana viene cargada, bueno, y la pasada y la que viene. todas
tremendamente diferentes e igualmente ocupadas. dando tropiezos de una
cosa a otra, de un evento a otro.
salía del metro pronto para conseguir imprimir pronto para poder subir
a clase pronto y pillar sitio para corregir. un rato antes se me había
caido la impresora al suelo. se ha roto en dos trozos. desde hace un año
necesito otra mejor pero nunca me pongo en serio a buscar y comprarla.
vueltas vueltas y más vueltas. excusas con otros nombres. además, hoy
no he participado con estos en el concurso. raro lo de no estar dentro.
raro en general y en particular. por qué. además la noche no ha cundido
mucho. lo de siempre, querer estar en el otro sitio en la otra situación.
lo de siempre siempre. hasta cuando. tumbos. luego nada es tan dramático.
repito, salía del metro. subo las escaleras, cojo propaganda. el suelo
mojado, charcos. y salido de otro mundo
un hombre anda descalzo de charco en charco. pisa con ganas en cada fondo
de arena mojada. con mochila y paraguas cerrado. evita pisar fuera de
lo que no sea agua. por qué, y seguidamente me lanzo a preguntárselo
-todo esto era antes
arena del manzanares. cuando llueve me gusta andar por la arena mojada,
como en el río, como en la playa. ahora voy a la casa de campo. así hasta
que me canso. nadie viene conmigo, pero no me importa
me despido después de que me invite a seguir sus pasos. el universo es
más redondo con gente así, parece que el día tiene su sentido...minutos
depués, tras luchar con el ordenador que he conseguido, mi primera hoja
atasca la impresora.
llego tarde
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